Ansiedad en niños

Ansiedad en niños

Muchos padres piensan que la ansiedad es “cosa de adultos”, pero la realidad es que cada vez más niños la sufren en silencio.
A veces se manifiesta como dolor de estómago antes de ir a la escuela, otras como rabietas aparentemente injustificadas, o como miedo intenso a separarse de sus padres.

Lo duro es que, en la mayoría de los casos, el niño no sabe explicar lo que siente. Solo llora, se resiste o se enferma con frecuencia… y los adultos interpretamos que es “capricho” o “mal comportamiento”.

La historia de Clara: cuando el miedo va a la escuela

Hace poco, una conocida me contaba lo que le pasaba con su hija Clara, de 8 años.
Cada mañana era una lucha para llevarla a la escuela: dolor de estómago, llanto desconsolado y súplicas de no entrar al salón.
La maestra decía que era berrinche, pero Clara le confesó un día a su mamá:
“Es que siento que algo malo va a pasar si no estoy contigo.”

Lo que parecía un simple miedo escolar era, en realidad, ansiedad en la infancia.

¿Qué es la ansiedad en niños?

La ansiedad en niños es una respuesta emocional intensa de miedo o preocupación desproporcionada frente a situaciones que para otros parecen normales (ir a la escuela, dormir solos, hablar en clase).

👉 Según la American Academy of Pediatrics (2020), la ansiedad es el trastorno de salud mental más común en la infancia, afectando a 1 de cada 8 niños.

👉 La OMS advierte que, si no se trata, la ansiedad infantil puede continuar en la adolescencia y la adultez, aumentando el riesgo de depresión.

Síntomas de ansiedad en niños

Ansiedad en niños

Los signos más frecuentes son:

Síntomas emocionales

  • Miedo excesivo a separarse de los padres.
  • Preocupación constante por cosas cotidianas.
  • Pesadillas recurrentes.
  • Irritabilidad o llanto fácil.

Síntomas físicos

  • Dolores de estómago o cabeza frecuentes.
  • Palpitaciones o sudoración.
  • Náuseas antes de ir a la escuela.
  • Fatiga y alteraciones del sueño.

Síntomas conductuales

  • Evitar actividades escolares o sociales.
  • Aislamiento de otros niños.
  • Dificultad para concentrarse en clase.
  • Rabietas ante situaciones nuevas.

Consecuencias de ignorar la ansiedad infantil

Cuando la ansiedad no se atiende, puede afectar al niño en múltiples áreas:

  • Académica: bajo rendimiento por falta de concentración.
  • Social: aislamiento y dificultad para hacer amigos.
  • Familiar: tensión en casa y sobreprotección de los padres.
  • A largo plazo: mayor riesgo de desarrollar depresión y trastornos de ansiedad en la adolescencia y adultez.

👉 Un estudio en Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry (2018) confirmó que los niños con ansiedad no tratada tienen el doble de probabilidad de desarrollar depresión antes de los 18 años.

El Superpoder Oculto de los Padres: La Co-regulación y las Neuronas Espejo

Ansiedad en niños

Aquí está la clave científica que muchos pediatras olvidan mencionar: El sistema nervioso de un niño no está completamente desarrollado para calmarse solo (autorregulación). Necesita de un adulto para hacerlo.

Esto funciona gracias a las Neuronas Espejo. Tu hijo escanea tu rostro, tu tono de voz y tu respiración miles de veces al día.

  • Si tú estás ansiosa (aunque intentes disimularlo sonriendo), su sistema nervioso detecta la amenaza y se activa.
  • Si tú logras calmarte de verdad, su sistema nervioso “copia” tu calma.

A esto se le llama Co-regulación. No puedes pedirle a un niño que se calme si tú estás gritando o temblando por dentro. La herramienta más potente contra la ansiedad infantil no es lo que le dices, es quién eres cuando estás con él. Tú eres su ancla biológica.

Cómo ayudar a un niño con ansiedad

Los padres y cuidadores cumplen un rol fundamental. Algunas estrategias incluyen:

  1. Escucha activa y validación
    Permitir que el niño exprese sus miedos sin ridiculizarlos ni minimizarlos.
  2. Rutinas estables
    Dar estructura y seguridad con horarios consistentes.
  3. Modelar calma
    Los niños aprenden observando: si los padres gestionan su estrés, ellos también aprenden a hacerlo.
  4. Técnicas de relajación adaptadas
    Ejercicios de respiración con juegos, meditación guiada para niños, yoga infantil.
  5. Exposición gradual
    Enfrentar poco a poco las situaciones temidas, con acompañamiento positivo.
  6. Apoyo profesional
    Un psicólogo infantil puede trabajar con el niño y la familia para aplicar estrategias específicas.

Tú eres su lugar seguro

Aplicar estas estrategias de exposición gradual y mantener rutinas estables es fundamental para darle estructura a un niño ansioso. Escuchar sus miedos sin juzgar abre la puerta de la confianza. Sin embargo, si notas que tu hijo vive en un estado de alerta permanente, que sus miedos le impiden jugar y ser niño, y que tú misma te sientes desbordada e incapaz de transmitirle la calma que necesita porque tu propia ansiedad te consume, entonces el trabajo debe empezar por el pilar de la familia: tú.

“Te confieso que yo cometí el error de intentar ‘arreglar’ a mi hijo. Le decía ‘no pasa nada, cálmate’, pero por dentro yo estaba aterrorizada por su futuro y estresada por mi día.

Él sentía mi miedo y se ponía peor. Era un círculo vicioso de angustia compartida.

Entendí que no puedes dar lo que no tienes. Si quería que él tuviera paz, yo tenía que aprender a cultivar mi propia paz primero.

Dejé de buscar terapias milagrosas para él y empecé a trabajar en mi propio sistema nervioso. Encontré un método paso a paso que me enseñó a regular mis emociones. Cuando yo cambié, la ansiedad de mi hijo empezó a bajar mágicamente. Me convertí en el refugio que él necesitaba.”

La mejor herencia que puedes dejarle a tus hijos es una mente en calma.

Tienes el poder de romper el ciclo de la ansiedad generacional. Si estás lista para aprender a gestionar tu ansiedad para poder guiar a tus hijos desde la seguridad y el amor, el siguiente paso es para ti.

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